31/1/2011

Chichicastenango, Guatemala.


El día de hoy, domingo, me levante a las seis de la mañana, para ir  a Chichicastenango que me habían comentado este lugar tiene un mercado muy grande y uno de los más importantes  y antiguos que tiene Guatemala; y que es el lugar dónde se encontró el Popol Vuh, libro religioso maya que narra el origen de la humanidad, la mayor parte de población es indígena de la etnia Quiché.
En media hora pasó el chicken bus (así le llaman los habitantes al transporte urbano) , después de hora y media, de muchos ganchos pronunciados (curvas),  de varios  túmulos (topes),  de infinidad de subidas y bajadas de personas que llevaban su mercancía o niños envueltos con reboso  trepados a la espalda de su madre y de unos  paisajes hermosos, llegué al Mercado de Chichicastenango.
Los mercados en mis viajes son una parada obligatoria, es para mí la forma de conocer la cultura, la comida, el sabor humano de los lugares que voy conociendo,  ¡adoro los mercados! Aprecio  su colorido, su bulla, sus sonidos, sus sabores;  y en este tianguis de Chichicastenango como en el de Marrakech y Tlacolula, en Oaxaca, México son en los que he visto más colores que ninguno, este mercado de Chichicastenango está lleno de la vida de los habitantes de Guatemala.

Mucha alegría descubrí al adentrarme por una callejuela al corazón del mercado , donde se encuentra un templo en honor a Santo Tomas, en este día le estaban haciendo  una misa los agricultores de la región para pedir por sus semillas, manzanas y flores que es lo que siembran en esta zona, observe que los hombres son los que celebraban el ritual, bailaban, rezaban y festejaban al santo, para pedirle por su siembra, después en hombros sacaron a su santo para llevarlo a la siguiente iglesia , hubo cuetes y marimba , la música de la marimba y la gente estaban tan alegres que verles , me invitaba a bailar también, pero no lo hice , así que solo silbe  y moví los hombros a ritmo de la marimba Quiché!
Alrededor del templo hay escalinatas, en las cuales cada escalón representa cada uno de los veinte días del mes del calendario maya; cerca de su base se encuentra un área para encender un fuego diariamente también tradicional, también se practican frecuentemente rituales y oraciones con incensarios. Todo esto es curiosamente una muestra del arraigo de las tradiciones, pues a pesar de haberse construido el templo católico, realmente los locales siguieron practicando sus tradiciones culturales y religiosas de la puerta hacia afuera.
En los puestos abundan textiles llenos de color, desde  los típicos atuendos indígenas, telares para diferentes usos, bolsas, huipiles, faldones, fajas, etc.  , que son elaborados en diferentes comunidades del país, mujeres vendiendo flores a faldas del templo sobre las escalinatas. También abundan antigüedades, entre ellas objetos de madera , mascaras, hondas, resorteras con figuras antropomorfas muy delicadas y joyería,  sobre todo collares de cuentas de jade y chachales.
Chachal es un término de origen indígena, de la lengua quiché, y se menciona al sonido que los collares hacen cuando las mujeres caminan o se mueven, también demostraban el rango social de quien los llevaba.
Los chachales pueden tener formas y tamaños diversos, largos o cortos, o con uno o varios hilos. Los de mejor calidad eran los utilizados para las ceremonias solemnes como procesiones, festividades de las Cofradías, nacimientos, matrimonios, etc.
Los buenos chachales iban pasando de generación en generación y sus dueños añadían cuentas y objetos de azabache, siendo curioso la gran similitud con collares leoneses (las collaradas), de la zona de La Maragatería o del Páramo, siendo difícil a simple vista distinguir un chachal guatemalteco de un collar leonés.
Actualmente en los chachales se ha sustituido el azabache por otro tipo de material negro de inferior calidad.

Miré mi reloj y se acercaba la hora de regresar ya que me habían comentado el ultimo camión con dirección a Panajachel salía a las dos de la tarde,  llegó, pero iba repleto, así que decidí  trasbordar y conocer los pueblos intermedios, esto fue en tres camiones! , el primer lugar fue Los encuentros que  es un crucero, una comunidad comercial; el siguiente era la cabecera municipal llamada Sololá, aquí también había sido día de tianguis, camine un rato por la plaza y descanse un rato en una banca del jardín central, mientras llegaba el tercer camión que me llevaría de regreso a Panajachel.

De regreso  pienso en todo lo bueno que me ha pasado el día de hoy, en todo lo nuevo que han visto mis ojos, en todo lo nuevo que han oído mis oídos, en todo lo nuevo que he saboreado… todo lo que he aprendido… - al fondo, logro escuchar la música que trae el conductor del camión, una canción de José Luis Perales que recuerdo que en los 80s escuchaba alguna vez mi madre...yo niña…

…yo te diré, temblando la voz
el tiempo va deprisa y ese día que soñamos vendrá,
apaga la luz, la noche esta marchándose ya!!!
… ¿que pasara mañana cuando te hallas ido?...

… me doy cuenta que la estoy cantando y sonrío! …volteo sobre mi hombro derecho  y ahí está de nuevo…el lago Atitlán, San Pedro y Tolimán… los volcanes, sus guardianes… me están esperando!

Expedición América del Sur

Siete días ya después de haber iniciado mí recorrido por Centroamérica, el primer país de mi itinerario: Guatemala.

Esta expedición la he decidido hacer  por vía terrestre,  en autobuses, taxis, tuk-tuks, trenes, camioneta, moto, y uno que otro ferri o barco que tenga que abordar.
El comienzo fue un poco con temor e incertidumbre, gracias a lo que  dicen los medios de comunicación, ese amarillismo y sensacionalismo lleno de fatalismo, que le atañen a los hechos del día a día, que suceden en cualquier parte y lugar del mundo; y que en realidad no es tan devastador o peligroso como te lo hacen creer los llamados comunicadores de noticias, periódicos y noticieros televisados; claro, no todo es color de rosa, pero hay que ir en la vida con SENTIDO COMUN.
Pero ya con mi boleto en mano y  subida en el autobús con destino a Guatemala, me dije: …todo va a salir bien… y hasta ahora así ha sido!
De San Cristóbal de las Casas, Chiapas  a Panajachel, Guatemala  fueron nueve horas de trayecto, clima muy bueno, la carretera sin muchas curvas y sin ningún percance, aunque  después de pasar la frontera del lado de Guatemala, había dos o tres deslaves que estaban siendo reparados, ya que hacía seis meses a consecuencia de grandes  torrenciales se deslavaron cerros y como consecuencia se averiaron carreteras y puentes.
Descendiendo ya los cerros a solo cinco minutos de llegar al poblado de Panajachel a lado derecho observe un asombroso paisaje color  azul-verdoso-jade, el lago Atitlán y los volcanes  Tolimán, Atitlán y San Pedro , esto me dijo que ya había llegado a mi primer destino… este día decidí instalarme en el Pueblo de Pana como todos los habitantes le dicen cariñosamente.
En los días próximos a mi llegada  quise conocer los pueblos Mayas de Santa Catarina y San Pedro Palopó que están a orillas del lago, que me habían comentado son comunidades con tradición en el arte textil desde tiempos antiguos; para llegar a estos lugares hay que tomar una lancha en el embarcadero de Pana o también se puede llegar por carretera en el bus local; esta vez decidí irme por el lago Atitlán.
En Santa Catarina y San Pedro las mujeres se dedican a tejer en sus casas la vestimenta indígena que las caracteriza, su traje que las diferencia de los demás lugares es un huipil azul turquesa y pantalones bordados en los hombres, ellas son las encargadas de tejer tanto la indumentaria de su esposo como el de sus hijos e hijas, así como también se dedican a tejer chales, cintas bordadas, listones, usando la mayoría como en tiempos antiguos sus telares de cintura ; mucha de su producción es vendida en mercados de artesanías a lo largo del país y también algunas mujeres la exportan a diferentes lugares.
A una tejedora le pregunte el porqué  vestían con atuendos azules y me comentó que  ellas visten de color azul turquesa  en honor al lago de Atitlán, por la majestuosa belleza que les ofrece cada día…dándole con esto gracias a sus aguas y a sus volcanes.